A casi una semana de las
elecciones de presidente en Colombia, en el país hay una guerra de mentiras,
miedos y odios, en especial en los grandes medios de comunicación y en las
redes sociales. Aunque “cada cual es dueño de sus miedos”, no puede dejar de mencionarse
la perversidad de quienes infunden miedo hacia el candidato Iván Cepeda, e
insisten y repiten el trillado cuento uribista del “castrochavismo”, y de que
Colombia va a convertirse en Venezuela. Repetitivo lema que mencionan desde
hace más de cuatro años, y lo mezclan con el fantasma del comunismo, algo que
ya no existe, y convocan a votar con rabia y resentimiento. El otro miedo es
relacionado con la aparición de Abelardo De La Espriella al que califican de autoritario,
populista, mentiroso, matón, misógino, machista, narcisista, megalómano y
payaso. Genera tanto miedo, que afirman que es más peligroso que Álvaro Uribe.
Como no va a ser un peligro el que amenaza a sus contradictores con
destriparlos, o de dar de baja a cualquier sospecho delincuente sin fórmula de
juicio. Advierte que va a ganar “por la razón o por la fuerza”. ¡Qué miedo!
“LA PETROFOBIA” LOS TIENE
LOCOS
El odio al presidente Gustavo
Petro no ha dejado tranquilos a sus oponentes. A cuatro años de haberles ganado
la presidencia, aún les duele que haya partido en dos la historia política de
Colombia. No se han dado al dolor de aquel 19 de junio de 2022, hablan de recuperar
el país, cambiarle el rumbo, lo que quieren es recuperar el botín. “La
petrofobia” los tiene locos, los jefes de los partidos tradicionales se han
unido, pero no proponen nada. Su única propuesta es derrotar al petrismo. Están
desesperados y nunca han tenido propuestas para la sociedad colombiana. Lo
único que proponen es retomar el poder para saquear las arcas públicas. Mucha
gente se pregunta, si el uribismo y sus aliados partidos de derecha tienen la
solución de todos los problemas del país, entonces por qué no los arreglaron en
20 años de gobierno.
LIBERTAD ANTE EL FRACASO DE
GAVIRIA
Ante el fracaso de César
Gaviria, el presunto jefe del partido liberal, en los comicios presidenciales
de la primera vuelta que nada le aportó a su candidata Paloma Valencia, ahora
optó por dejar en libertad para votar para la segunda, pero dejó entrever su
simpatía por Abelardo De La Espriella. Ignora el que se cree dueño del logo del
liberalismo, que antes de los comicios del 31 de mayo, los electores, las bases
populares, ya habían decidido no obedecerle. Esos votos no tienen dueño, no se
endosan tan fácil. Muy mal parado quedó Gaviria al igual que sus siervos jefes
regionales que no pudieron sumarle votos a Paloma Valencia. Dirigentes
liberales, congresistas, diputados y concejales de numerosas regiones, los
verdaderos liberales socialdemócratas ya emprendieron la campaña para
defenestrar del partido al fracasado César Gaviria.
EL MEJOR GOBIERNO, EL DE LOS FILÓSOFOS
Cuando muchos desconocen a sus
contradictores y otros denigran por sus estudios, pensamientos e ideologías, no
sobra destacar la biografía del senador y candidato presidencial Iván Cepeda
Castro, nacido en Bogotá el 24 de octubre de 1962. Es un filósofo, reconocido
defensor de los derechos humanos. Este dirigente del Pacto Histórico ha sido muy
obsesivo por la búsqueda de la paz en Colombia, tras ser exiliado y sufrir el
asesinato de su padre, el senador Manuel Cepeda Vargas, en 1994. Creció en el
exilio entre Checoslovaquia y Cuba, estudió filosofía en la Universidad de
Sofía (Bulgaria) y cuenta con una maestría en Derecho Internacional Humanitario
en Francia. Fundador y director del movimiento nacional de víctimas de crímenes
de Estado (Movice). La mayor parte de su carrera la ha dedicado a documentar
casos de genocidio político, como el de la Unión Patriótica, y crímenes de lesa
humanidad, y facilitador clave en las negociaciones de paz con las farc, el eln
y el clan del golfo. Por lo anterior, resulta oportuno y pertinente lo
expresado por Eduardo Rozo Acuña en su libro Evolución de las ideas
políticas. “Para Platón, así como el médico posee el arte y la ciencia para
curar a los enfermos y el capitán para llevar a la nave a buen puerto, el
filósofo, por tener la ciencia de la verdad, es quien tiene la virtud para
gobernar a los hombres. Si la dirección del Estado está en manos distintas a
las del sabio, el gobierno será malo. Buena parte de estos razonamientos están
en el Libro III de La República”.
DE LA ESPRIELLA, UN PRODUCTO
PERECEDERO
El candidato presidencial de
la derecha Abelardo De La Espriella, en contraste con lo anterior, no es un
humanista. No es político en el buen sentido de la palabra, es un producto
comercial de la falsa política, aunque es vendido como un candidato “político”,
más como un producto del marketing político moderno. Está enmarcado en un enfoque
donde se somete a los mismos principios de posicionamiento y distribución que
un bien comercial. En la consultoría política actual, teóricos y estrategas
aplican analogías de mercadeo directas para estructurar campañas electorales. Ese
producto en el mercado electoral tiene un precio, es decir, el voto, de
confianza o no, eso está por verse. Habría que ver también los beneficios de
sus propuestas populistas, expuestas en las plazas donde interactúa con sus
consumidores, los votantes, y en las redes sociales donde se promociona como
“un salvador” con griterías y amenazas. Se expone y se vende como un
autoritario, un dictador que imita a otros tantos. Los posibles electores han
detectado que De La Espriella es un personaje estrafalario y artificial, fabricado
en laboratorios de comunicación, que genera apoyos, pero también rechazos. Al
igual que un producto comercial, ese candidato no tiene relevancia de marca
política para ganar una elección que requiere una estrategia de comunicación
gubernamental. En síntesis, es un producto perecedero nocivo para la salud de
la democracia en Colombia.
Pildoritas políticas de
Politicón
***** Un peligro para
Colombia. La intromisión descarada del presidente de EE.UU. Donald Trump en
las elecciones ha puesto en alerta a los colombianos. Trump anunció el
apoyo a De La Espriella. Esa indebida injerencia viola la soberanía nacional.
***** Incompatibilidad. Como
si fuera poco, hay que recordar que De La Espriella cuando recibió la
nacionalidad norteamericana renunció a la lealtad y fidelidad a Colombia. Dice
defender o salvar la patria, pero no es patriota. Dice ser colombiano, pero
también es norteamericano e italiano. Hay un impedimento ético, jurídico y
político. Es un riesgo que sea elegido presidente.
**** El trino del recuerdo. “Ladroncito
De La Espriella le recibió y robó plata a Mancuso y ahora dicen que era para la
campaña”: Álvaro Uribe Vélez. @AlvaroUribeVel
****Inconcebible. Hay
profesores tan ignorantes, pero tan ignorantes, que van a votar por Abelardo De
La Espriella, el mismo que denigra e insulta a los docentes, y que anunció con que
va a acabar con el sindicato Fecode. Y en Caldas, si que hay esta clase de
profesores, conozco algunos. Aquí también hay unos uriBurros. ¡Qué pesar!
***** La opinión de Oviedo
sobre Abelardo De La Espriella: “Él tiene una oferta de derecha extrema y
populista, siguiendo los manuales de lo que ha ocurrido en estos tiempos en el
continente: ponerse la camiseta de la selección de fútbol, como
Bolsonaro en Brasil; pintar felinos, como Milei en Argentina; prometer cárceles
masivas, como Bukele en El Salvador; y proyectar una imagen de hombre
millonario y acaudalado, como Trump en Estados Unidos”: Juan Daniel Oviedo.
***** La otra opinión. “Abelardo
De La Espriella, el defensor de la mafia, es un peligro para la democracia de
Colombia”: Claudia López, excandidata presidencial.
****La verdad sea dicha. Tanta
pendejada porque Abelardo De La Espriella se pone la camiseta de la selección
Colombia. Sabemos que no le luce, no le gusta el fútbol, y además es un
apátrida. Le quedaría mejor la camiseta de los EE.UU. o luciría mejor con unos
leggins o un body tricolor.
***** Tiene razón. “Yo le
tengo pánico a los salvadores de la patria”: Papa Francisco.
**** “El cristianismo no
vota por “salvadores”, sino por programas que respeten la dignidad humana, la
justicia social y el cuidado de la casa común…Un cristiano no puede
votar guiado por el odio, el miedo o la venganza. El discernimiento debe
basarse en criterios claros: Defensa de la vida y la paz, justicia social, y
ética y transparencia”. Extractos del mensaje de la Conferencia Episcopal
de Colombia a los ciudadanos.