A pocos días de los comicios
para presidente, Álvaro Uribe intensificó su accionar político con más odio,
mentiras y miedo, al generar pánico electoral mediante el terrorismo verbal en
los medios de comunicación y en las redes sociales con el fin de instigar a la
violencia. En su desespero por su paranoia crónica lanzó una acusación
temeraria y peligrosa. “Cepeda, con la frialdad y la calma que reclama,
promovió el asesinato de Miguel Uribe y ha buscado por todos los medios que a mí
me ocurra lo mismo”, expresó el desesperado sociópata al ver que su ahijada
Paloma Valencia ha bajado en las encuestas y que podría quedar por fuera de la
competencia. Como si fuera poco, el resentido Uribe quiere incendiar al país al
propalar versiones que sólo nacen de su perversa imaginación. Ahora le dio por
decir que de llegar a ser elegido presidente Iván Cepeda, EE.UU. reaccionaría
para provocar lo que ese desalmado y apátrida denomina “un madurazo”, en
alusión a la captura en Venezuela de Nicolás Maduro. El desquiciado Uribe
parece que no tiene remedio.
URIBE INSINÚA A LAS GUERRILLAS
QUE APOYEN A PALOMA
Es tanto el odio y resentimiento
de Alvaro Uribe por Iván Cepeda que hasta es capaz de hacer alianzas macabras
con la guerrilla. No es mentira, ni es un chiste, el acudiente de su candidata
presidencial, prácticamente de forma subliminal invitó a los grupos delictivos
a que apoyen a su hija Paloma Valencia. Así lo anunció Uribe desde Segovia
(Antioquia) al enviarles un mensaje a las guerrillas del eln, las farc, las
autodefensas gaitanistas y al clan del golfo. Les dijo lo siguiente: “No se
confíen de Cepeda, apenas sienta un apretón de EE.UU. los entrega. Ellos saben
de la traición como en Cuba y en Venezuela. Con Paloma, las cosas son en serio,
un sometimiento a la justicia de acuerdo con la Constitución y de frente”. Con
ese mensaje quiso significar que con el uribismo los delincuentes tienen mas
garantías que con Iván Cepeda. Uribe, después de esa invitación a la guerrilla,
en un medio televisivo, malignamente aseguró que “los votos de Cepeda son
ilegítimos, porque en la mayoría de las regiones de Colomba están impuestos por
grupos armados”. Estas incoherencias de este desequilibrado no las entiende
nadie.
EL OTRO MIEDO: EL PLAN LASO DE
PALOMA
Mientras la ultraderecha
representada por Uribe y sus aliados siembran cizaña y difunden miedo a los
electores para que no voten por Iván Cepeda sino por Paloma Valencia, la gente
del común no ha captado el otro verdadero miedo escondido en su plan de
gobierno. El plan Colombia 2.0 es el plan Laso, un plan de guerra disfrazado,
tomado del gobierno de Guillermo León Valencia (1962-1966), abuelo de esa
candidata. Es una estrategia de
seguridad y acción cívico-militar ejecutada en esa época con apoyo de Estados
Unidos, centrada en la "pacificación" de áreas de autodefensas como
Marquetalia, y que generó la violencia política. El Plan Laso (Latin América
Security Operation) fue una estrategia contrainsurgente y de seguridad interna aplicada
por el Estado colombiano. Su objetivo principal era erradicar la violencia
bipartidista, el bandidaje rural y contener la expansión de los movimientos
comunistas. Ahora, con el plan de Paloma, entre las acciones se destaca la
convocatoria a retirados de la fuerza pública a un nuevo escalafón,
inicialmente, contra la delincuencia, pero con énfasis en lo que la derecha
denomina los enemigos internos.
GAVIRIA SE QUEDA CON LAS
MARIONETAS
Muy mal le ha ido a César
Gaviria por su fracasada alianza con Álvaro Uribe en apoyo a Paloma Valencia.
La presunta unanimidad de respaldo de las bancadas liberales del Congreso no
fue real. En su mayoría aceptaron “de dientes para afuera”, otros se quedaron
callados y muchos no se vincularon de lleno a la campaña del “palomismo”. Gaviria
se quedó solo con “las marionetas”, o para no ofender, con sus títeres, unos
pocos siervos que dejaron de ser liberales. Fueron muchos los reclamos
posteriores que le hicieron a Gaviria por esa decisión de vincularse a una
candidata de la extrema derecha. La rebeldía se ha notado, pues a lo largo y
ancho del país crearon un movimiento de desobediencia en el liberalismo. No es
contra este partido, sino contra Gaviria, porque no representa a la mayoría de
las bases liberales de Colombia. Sus contradictores advierten que Gaviria
quiere entregar los principios liberales a la derecha del país, y recordaron
que ese “dirigente”, sin consultar a los grandes dignatarios del partido, en
2018 apoyó la candidatura presidencial del nefasto Iván Duque. Los liberales de
base, y reconocidos líderes regionales, dijeron que parece que se repitiera la
historia. Por eso, en desarrollo de la rebelión liberal, se organizaron como liberales
independientes, populares, liberales progresistas, entre otros, en apoyo a Iván
Cepeda.
PARA IMPROVISAR, HAY QUE
PREPARARSE
Algunos, los ignorantes de la
política y los malintencionados, critican y hasta se burlan porque Iván Cepeda
en sus manifestaciones públicas lee los discursos. Lo que no saben sus
contradictores es que también para improvisar, hay que prepararse, y eso hace
el candidato presidencial Cepeda. Lo que ha escrito en “esos papelitos”, según
lo estigmatizan sus enemigos, es nada más que sus principios fundamentales de
su programa de gobierno que sirven de historia y de prueba, para que no lo
descontextualicen, ni manipulen a la opinión pública, tal como ha ocurrido en
algunas ocasiones. Es preferible leer un texto, escrito previamente, bien pensado
e investigado que gritar, balbucear incoherencias y falsas promesas. El
dirigente conservador Juan Camilo Restrepo le reconoce a Cepeda su preparación
y estilo para comunicar sus ideas. Así lo dijo recientemente: “No soy
partidario de Cepeda ni votaré por él, pero una cosa debo reconocerle: su
práctica de leer discursos imprime seriedad y precisión a sus comunicaciones
políticas. Los tiempos en que Alberto Lleras leía todas sus intervenciones
públicas fueron los mejores momentos de la comunicación política en Colombia.
Hay que mermarle a la improvisación que comienza por decir cualquier cosa en
medio de alaridos e insultos”.
Pildoritas políticas de
Politicón
****La opinión ajena. “Abelardo
no es un candidato para masas racionales, es un candidato para masas viscerales”:
Von Priast, en su columna titulada el instinto fascista-paraco-traqueto.
**** Respuestas cantinflescas
de Paloma Valencia en El Tiempo Televisión. ¿Se considera feminista usted?:
“No, porque el feminismo es una corriente de izquierda. Yo no soy de izquierda,
yo tengo una agenda de mujer. ¿Cuál? La que nos interesa a las mujeres que no
somos de izquierda”. Y luego le preguntan: ¿Qué opina de las luchas
feministas? y responde: “Es que las luchas feministas no solamente han sido de
izquierda”.
****Contundente frase de un
internauta, para Uribe. “7837 almas que no te dejarán dormir. Taparon el
mural, pero el mensaje ya había llegado: lo vio, lo leyó y lo sintió. El mural
se cubre, pero la memoria no se borra”
***** Análisis psiquiátrico. “El
rostro lo dice todo: tensión maseterina, (mandíbula apretada), ceño fruncido y
una mirada iracunda de depredador arrinconado. Es la gestualidad de
una ira tan desbordada que su motricidad sugiere que, si hubiera tenido un arma
en las manos en ese instante de furia ciega, arrasaba con todo el mundo”: Isabel
Borrero Ramírez, especialista en psicología social, en su artículo: El pánico
al rodillo: anatomía de un berrinche frente a la memoria histórica.
****Dos frases de Miguel Uribe
Londoño: 1- “Álvaro Uribe, fue mi amigo, es malo, es mentiroso, es tramposo
y es manipulador. 2- Es un abuso del Centro Democrático, de su jefe y de su
candidata, utilizar el nombre de mi hijo Miguel en su campaña. Las banderas las
llevo yo”.
****Excelente definición. “La
izquierda lucha contra la desigualdad, la miseria, el hambre, la homofobia, el
racismo, el veneno, el desempleo, el machismo, la violencia. La derecha, lucha
contra la izquierda”: Amantes de la paz y la verdad.
****A mis lectores, en
buena cantidad, que se preocuparon porque no había vuelto aparecer la columna,
y reclamaron su retorno, les agradezco inmensamente. Reaparezco, luego de
cumplir una serie de compromisos profesionales fuera de la ciudad. Muy
agradecido, muy agradecido.
***** “Nunca
discutas con un imbécil, él te bajará a su nivel y, ya allí, te ganará por
experiencia”: Mark Twain, cuyo nombre real era Samuel
Langhorne Clemens (1835–1910), destacado escritor y humorista estadounidense.